Uno de los primero libros de psicopedagogía que leí fue " La inteligencia atrapada” de
Alicia Fernández, fue realmente motivador y me mostro una realidad de cual
quería ser parte. La idea de “inteligencia atrapada” me genero mucha curiosidad
y me hizo pensar que quizás aquellos niños que presentaban un desafío para
aprender podían lograrlo de una u otra manera, el deseo por conocer podría
estar habitando en ellos pero estaba “atrapado” deseoso de ser. Ella nos cuenta que el problema de
aprendizaje se da en la estructura que el sujeto presenta ante la apropiación,
en el hacer propio el conocimiento, internalizarlo y así develar lo que hasta
el momento no se conocía y permitir que esto de lugar a nuevos conocimientos y
nuevas formas de ser.
El aprendizaje es un proceso que se significa familiarmente, aunque se
apropia de manera individual, interviniendo el Organismo, El Cuerpo, La
Inteligencia y
El Deseo de quien aprende y de quien enseña, pero el deseo es necesariamente el deseo del otro. El “problema” de aprendizaje, me interesa pensarlo más como un desafío en el aprender que se instala sobre una modalidad, y esa modalidad tiene una construcción personal a partir de cuatro niveles, Organismo, Cuerpo, Inteligencia y Deseo de la historia personal y de la significación dada a la misma.
La modalidad, de aprendizaje opera como una matriz, una estructura, que está en permanente reconstrucción y sobre la cual se van incluyendo los nuevos aprendizajes que van transformándola, pero de todos modos la matriz sigue quedando como estructura.
El Deseo de quien aprende y de quien enseña, pero el deseo es necesariamente el deseo del otro. El “problema” de aprendizaje, me interesa pensarlo más como un desafío en el aprender que se instala sobre una modalidad, y esa modalidad tiene una construcción personal a partir de cuatro niveles, Organismo, Cuerpo, Inteligencia y Deseo de la historia personal y de la significación dada a la misma.
La modalidad, de aprendizaje opera como una matriz, una estructura, que está en permanente reconstrucción y sobre la cual se van incluyendo los nuevos aprendizajes que van transformándola, pero de todos modos la matriz sigue quedando como estructura.
Lo que se vea como un “problema” o desafío implica poner en otro lado,
poner fuera, actuar lo que no se puede simbolizar, mientras que la
simbolización permite resinificar, y la resignificación posibilita que la
modalidad de aprendizaje pueda irse modificando. Al no poderse establecer este
proceso de resignificación interno a la propia modalidad de aprendizaje, esta
modalidad queda rigidizada, atrapada, impidiendo o dificultando el aprendizaje de
determinados aspectos de la realidad.
La intervención psicopedagógica, no se dirige al síntoma, al problema, sino a poder movilizar la modalidad de aprendizaje. A partir de tal movilización vamos a ir haciendo menores los factores que construyen el “problema” y despertando el deseo por aprender, conocer y SER
La intervención psicopedagógica, no se dirige al síntoma, al problema, sino a poder movilizar la modalidad de aprendizaje. A partir de tal movilización vamos a ir haciendo menores los factores que construyen el “problema” y despertando el deseo por aprender, conocer y SER

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